miércoles, 14 de enero de 2009

ANTECEDENTES DE LA BANCA DE MEXICO


SISTEMA FINANCIERO MEXICANO

Definición
El Sistema Financiero Mexicano puede definirse como el conjunto de organismos e instituciones que captan, administran y canalizan a la inversión, el ahorro dentro del marco legal que corresponde en territorio nacional.
Algunos autores detallan aún mas sus actividades y lo definen como aquel que “…agrupa diversas instituciones u organismos interrelacionados que se caracterizan por realizar una o varias de las actividades tendientes a la captación, administración, regulación, orientación y canalización de los recursos económicos de origen nacional como internacional” (Ortega, 2002:65).
Integración actual
Podemos dividir el Sistema Financiero Mexicano de acuerdo con las actividades que realizan cinco grandes sectores, actualmente todos regulados directa e indirectamente por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a través de las comisiones correspondientes (Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro) y el Banco Central (Banco de México):

Sector Bancario
Aquel que tiene mayor participación en el mercado y la sociedad. La banca transforma los depósitos de la gente (el dinero que recibe) en fuente de financiamiento para proyectos productivos sin que el público sepa qué se hizo directamente con sus recursos. Dentro del Sector se incluye tanto la conocida como Banca Comercial (Banamex, BBVA Bancomer, Banorte, ScotiaBank, etc.) como la Banca de Desarrollo (Bancomext, Nafinsa, etc.).


Sector No Bancario pero de servicios complementarios (paralelos)
Mejor conocidos como empresas auxiliares de crédito: Casas de Cambio, Uniones de Crédito, Factoraje y Arrendadoras, Sociedades de Ahorro y Préstamos, Sofoles, Sofipos etcétera.

Sector Bursátil
Es el que se encarga de canalizar recursos de inversionistas directamente con los demandantes de crédito, empresas privadas o gobierno. En este caso el individuo que cuenta con recursos conoce perfectamente qué se hace con su dinero y a quién se está canalizando, pues las operaciones se realizan con títulos de crédito que representarán un pasivo o parte de capital de la empresa a quien le entrega recursos en préstamo. El sector bursátil es mejor conocido por el sitio donde se realizan todas estas operaciones, como Mercado de Valores.

Sector de Derivados
Es el mercado donde se operan instrumentos que se “derivan” del mercado bursátil, o de contado, que implican pactar un precio de compra o venta a futuro de determinado activo financiero. Los participantes del mercado bursátil pueden formar parte de este sector siempre y cuando cumplan con determinados requisitos para operar. Los clientes que invierten en este mercado deben ser considerados “inversionistas calificados”. Existen adicionalmente instituciones especialistas que se encargan de garantizar el correcto funcionamiento del mercado (Cámara de Compensación, Socios Liquidadores, Socios Operadores, etc.).

Sector de Seguros y Fianzas
En este sector se concentran las instituciones que se dedican a ofrecer cobertura sobre probables siniestros o accidentes personales o corporativos que puedan generar pérdidas eventuales. Adicionalmente, el sector de seguros puede funcionar como institución fiduciaria para terceros y en otros casos como custodia de ahorro adicional de los asegurados que puede provenir de pagos de siniestros, depósitos voluntarios, etcétera.
Sector de Pensiones
Es el sector de más reciente inclusión dentro de los cinco mencionados; en ellos participan todas las instituciones que administran los Fondos para el Retiro (Afores) y las Sociedades de Inversión Especializada de Fondos para el Retiro (Siefores). Estas instituciones se dedican a recibir recursos de los trabajadores en activo para que al momento de jubilarse puedan contar con una pensión con la que mantener su retiro.

HISTORIA DEL SISTEMA FINANCIERO

INTRODUCCIÓN.
Para entender los acelerados cambios del sistema bancario mexicano es preciso contextualizar él porque de muchas de las acciones de política económica instrumentada durante los últimos años. Así mismo es necesario hacer referencia a las estrategias adoptadas en el pasado. Así como sus consecuencias en el desarrollo económico, el empleo, la producción y en general sobre la capacidad de nuestro aparato productivo para generar riqueza y distribuirla entre la población.
En el transcurso de los últimos 56 años, no obstante que se han presentado periodos de crisis, nuestra economía se ha modernizado, logrando ubicarse en la posición número 10 por la importancia del tamaño de su producción y en la posición número 22 por su competitividad. Cambio en buena media su carácter especialmente rural por otro urbano y moderno; y hace poco mas de una de cada adopto el nuevo modelo de desarrollo radicalmente diferente al que había prevalecido entre 1940 y 1970. En este proceso el sistema financiero también ha cambiado, aún que es preciso mencionar que su evolución no ha sido un modelo de cambio gradual, sino acelerado y hasta dramático, como ha sido la inserción de México en la globalización. Se hace necesario hacer una revisión de varias de las etapas por las que ha transitado México, con el objeto de distinguir los rasgos más importantes de cada una de ellas e identificar aquellos aspectos que han enmarcado la modernización de nuestro sistema financiero y que sin duda ha incidido en el progreso del país.

ETAPA DEL DESARROLLO MACROECONÓMICO.

En este capítulo abordaremos algunos rasgos que fueron cruciales para el condicionamiento del papel del Sistema Financiero. Así se pone especial énfasis en el agotamiento del modelo de crecimiento de la llamada etapa económica desarrollo estabilizador y la gestión del problema deudor que termino con la solvencia de 1982. El contexto internacional de esta época fue la segunda guerra mundial y la reconstrucción de los países participantes.
Durante la guerra se presento para nuestro país una situación favorable, ya que Estados Unidos y el resto de las potencias demandaban una enorme cantidad de productos manufacturados e insumos para apoyar el esfuerzo bélico. Tal situación implica la creación de negocios apoyados por una importante afluencia de capitales, sin embargo, al termino de la guerra el esfuerzo de la reconstrucción en Europa a través del plan Marshall, y la propia conversión de la industria, que dejo de ser bélica, para atender las necesidades de paz, implica el redireccionamiento de los flujos de capitales hacia otras naciones.
Otro aspecto importante fue el establecimiento bajo el acuerdo de Bretton Woods, de instituciones que apoyaran el crecimiento y el comercio mundial como fueron el Banco Internacional de reconstrucción, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. En el ámbito nacional, el periodo de 1940-1955 se caracteriza por un fuerte crecimiento económico del 6.7% promedio anual, sin precedente desde el inicio del siglo; altas tasas de inflación de 9.7% promedio anual y la aparición de un importante desequilibrio externo.
La política monetaria del gobierno ocupa un papel determinante, apoyado en condiciones sociales y políticas favorables, lo que permitió la profundización del esfuerzo de industrialización. Asumió una faceta de solidaridad, interviniendo directamente en la economía, y desarrollando en concepto de economía mixta, consagrado en nuestra Constitución. Cabe apuntar que no obstante la creciente importancia de la intervención gubernamental en la economía, el déficit publico mantuvo una relación de alrededor del 3% PIB. La participación directa del estado fue evidente también en la consolidación de las instituciones públicas y del sector paraestatal creadas durante los años 30 como fuero: El Banco Nacional de Crédito Ejidal, El Banco Nacional de Crédito Agrícola, Nacional Financiera, Petróleos Mexicanos, Ferrocarriles nacionales de México y el Instituto Politécnico Nacional. Por otra parte, en estos años se registro un rápido crecimiento de la población al pasar de 20.1 millones de personas en 1940 a 26.4 en 1950, lo que representó el 2.8% anual superior al 1.6% correspondiente al periodo 1925-1940, y con ello se gestó uno de los más graves problemas de la economía mexicana, ya que para las siguientes décadas dicha población seria demandante de educación, de servicios de salud, y, posteriormente de puestos de trabajo. En este contexto, el sistema financiero nacional fue totalmente incapaz de participar en la promoción de ahorro interno y de apoyar la inversión especulativa. En la etapa de crecimiento sin inflación (1956-1970) en estos años el entorno internacional se caracterizo por un fuerte crecimiento con estabilidad, en la económica desarrollada y por la expansión de las empresas multinacionales.
En buena medida, el surgimiento de nuevo esquema de expansión de las económicas de mercado, beneficio a México. Sin embargo, la consolidación de formas ampliadas de comercio trajo consigo dos vertientes por las cuales las económicas más atrasadas podían transitar hacia el desarrollo. Una de estas vertientes la economía del Sureste asiático y la otra las ubicadas en el sur del continente americano. Para el caso de México, en los años de desarrollo estabilizador el crecimiento del producto se apoyo en un mercado interno protegido, estableciendo barreras arancelarias para prácticamente todos los productos y dando subsidios a la población interna. Las economías que se mantuvieron al margen de las tendencias de globalización y que conservaron profundizando políticas de desarrollo hacia adentro, como nuestro país se atrasó. En México, los responsables de la política económica y los empresarios nacionales no reconocieron a tiempo el movimiento regional y mundial hacia la liberalización del comercio y las finanzas, por lo que convirtieron una oportunidad de desarrollo en un verdadero freno para un crecimiento mayor. Esto significó, la perdida de años de aprendizaje para enfrentar la competencia internacional y para explorar el potencial productivo en un contexto de apertura y globalización. En el periodo 1971-1982 la situación internacional fue particularmente difícil a pesar de que los servicios financieros crecieron a una tasa del 6% en términos reales en el lapso de 1960-1970, comenzó a observar que la mayoría de los países industrializados una desaceleración, en la que influyen la recesión de la economía norteamericana de 1960 resultado de la guerra de Vietnam; problemas como desequilibrios internos y altos índices de inflación que se propagaron mundialmente, lo que desemboco en la devaluación del dólar norteamericano en 1971, seguida por otras monedas.
En el caso de México en esta década de los 70's, después de varios años de intenso crecimiento en los sectores modernos de la economía y el progresivo atraso de otros, se estableció la estrategia en la que el gobierno fortaleció el modelo de intervención estatal; dando a la inversión pública el principal motor de desarrollo; fincado en la creación masiva de desempleo, al margen de su productividad, provocando un creciente déficit en las finanzas públicas. Esto totalmente en contraposición con el movimiento mundial en el que el motor de crecimiento, era la competitividad y eficiencia del sector privado. El esfuerzo del Gobierno Mexicano significó una fuerte presión sobre las finanzas públicas; por lo que el gobierno al no captar niveles suficientes de ingresos vía impuestos, se vio en la necesidad de financiar su gasto recurriendo al mercado financiero internacional, creciendo el endeudamiento de 4.3 m.d.d., a 33.8 m.d.d., con lo cual la deuda externa pública creció en el periodo 1970-1982 en casi 13 veces y representó en el último de estos años el 34% del PIB. El alto nivel del gasto público, la contracción del gasto privado y los problemas en el sector primarios, abastecedores e materias primas y bienes de consumo desembocaron en 1976 en una profunda crisis en la cuenta corriente. Por lo que toca al sector financiero, este logro conservar parte de la dinámica de crecimiento del desarrollo estabilizador, pues en el primer lustro de los 70's tuvo un crecimiento promedio anual del 5%, nivel apenas menor en un punto porcentual al registrado en 1970-1976.
Estos fenómenos apuntados tuvieron como consecuencia la devaluación de nuestra moneda, además de la falta de visión sobre los cambios que en el ámbito internacional se había realizado, al argen de lo que sucedía en el país. Asimismo este ajuste en la paridad, marco el final del desarrollo estabilizador y en los años siguientes no obstante, de haberse logrado tasa de crecimiento, la estabilidad en el nivel de precios y en otros variables se había perdido. El descubrimiento de cuantiosas reservar petroleras y los elevados precios de petróleo permitieron mayores ingresos por exportaciones y una abundante oferta de ofrecimiento internacional a bajas tasas de interés. En 1978 las exportaciones petroleras representaron la 3ª. Parte de las exportaciones totales y para 1981 las tres cuartas partes del total exportado. El bumm petrolero de 1978 a 1981el PIB creció en el 8.4% de promedio anual, la inversión 16% y el empleo 7.5%. Los sectores público y privado expandieron los proyectos de inversión, las cuales fueron financiadas con crédito externo entre 1983-1982 la deuda externa creció pasando de 20.8 m.d.d. a 58.1 m.d.d. en 1982 con una característica decreciente deuda a corto plazo.
El sector privado multiplica su adeudo externo como consecuencia del espejo realizado pro el gobierno. La evolución de la economía internacional durante al década de los 80's y las perspectivas para su desempeño durante los 90's trajo consigo la modernización y cambio estructura del la económica mexicana y el sistema financiero, desde principios de esta década, el sistema financiero mexicano experimento cambios de la mayor trascendencia historia. La liberalización financiera observada con toda calidad desde 1985 y las reformas a la política de tasas de interese en 1998 marcaron el recorrido de nuestro país para contar con un sistema financiero moderno.
En México en los años 80's se identificaron como la década perdida, 10 años a pagar errores de los 70's, fue un periodo caracterizado por una economía en estado de shok. En los 80's se abandona el viejo modelo y se comienza el difícil periodo de transición, el reducido margen de maniobra impuesto por la crisis de la deuda, en la que se tomaron medidas de reforma estructural y de apertura, en la que se supero esta crisis reduciendo el déficit público y estableciendo un programa económico ordenando la demanda agregada. En esta ordenación de la demanda se realizaron esfuerzos serios para realizar un ajuste fiscal, como éxito del programa de estabilización. Como parte amarga de una etapa histórica económica moderna de México quedo registro el 1º. De septiembre de 1982 con el licenciado José López Portillo estatiza la banca comercial por así convenir a los intereses de la nación. El problema era de caja, pero con esta decisión se marco el futuro de la banca y del conjunto del sistema financiero, aunado a esto la crisis de 1982-1988 hizo lo suyo.
Aquellas históricas palabras en las que cimbraron la estructura económica y política del país no se olvidan aún ". . . he expedido dos decretos: 1. Que nacionaliza los bancos privados y otro que establece el control general de cambios, no como una política superviviente del más vale tarde que nunca, sino porque hasta ahora se han dado las condiciones criticas que los requieren y justifica. Es ahora o nunca. Ya nos saquearon. México no se ha acabado. . . ¡ no nos volverán a saquear!". Esta aseveración estaba dirigida contra los banqueros, pero la realidad era que México se había encontrado desde 1977 con una gran cantidad de dólares producto de la creciente exportación del petróleo. Si tal ingreso hubiese sido administrado eficientemente y con honradez, hubiera podidos abrir una tapa de crecimiento acelerado, pero equilibrado, durante mucho tiempo más haya del sexenio de López Portillo. Sin embargo, se desato una euforia de gastos y precios que supera toda consideración prudente.
El medio circulante sufrió un crecimiento exponencial paso de 154.8 m.d.p. en 1976 a 933.33 m.d.p. lo que significó un aumento de 503% durante el sexenio dando como consecuencia el desbocado crecimiento de la inflación. Pero, además de lo anterior, se desarrollaban eventos más serios cuya importancia se oculto al pueblo. Un endeudamiento en dólares sin precedentes de la banca privada lo cual era un monto prácticamente superior al limite de su capacidad financiera y ese desequilibrio puso en entredicho su solvencia a futuro. Consecuentemente, el incentivo para canjear pesos por dólares aumentó y cobro fuerza una corriente masiva de pesos a dólares y hacia cuentas bancarias fuera del país y cuentas en dólares en México.
En este entorno al comenzar 1982 era clara que la reacción en cadena de los elementos que suelen ocasionar el deterioro de la moneda y su desplome. Entre el 17 de febrero y el 7 de agosto de 1982 la devaluación del peso era ya de 176%. Las condiciones para la decisión de estatizar la banca estaban justificadas a la luz de los efectos provocados por la política económica del dispendio.

EL CAMBIO HACIA LA LIBERALIZACIÓN FINANCIERA

La ruptura del modelo económico dio la pauta del cambio hacia la liberalización financiera como una formula de inserción en el proceso globalizador, en el marco de buscar una integración de servicios, reducir la volatilidad de las tasas de interés e intentar atraer más capital externo debido al insuficiente ahorro interno que generaba el país. En México este proceso de liberalización financiera vivió su momento más importante en 1985, cuando, estimulado pro el desarrollo del mercado de valores se autorizo a los bancos a participar en este mercado con operaciones similares a las de las casas de bolsa. Se desarrollaron las mesas de dinero y se crearon nuevos productos de servicios, creciendo con ello la banca de inversión. En 1988 el proceso se hizo más profundo con el inicio de la liberalización de las tasas, al permitir a los bancos la emisión de aceptaciones bancarias a tasas de mercado, con un requerimiento en reserva de sólo el 30% y las correspondientes razones de capital. Este proceso fue consolidado en 1989 al liberalizarse las tasas de la captación tradicional de los Bancos (Cuentas de cheque, de ahorro y depósitos a plazo) y los cajones crediticios. Lo anterior validaba una de las tendencias internacionales que hoy en día siguen los mercados financieros.
La integración de los servicios financieros. Esta tendencia desvanece la tendencia entre bancos y casas de bolsa, ya que ambos intermediarios penetran cada vez mas en los mercados que eran considerados exclusivos de unos y otros. Se comprobaba que el sistema financiero internacional se caracterizó por 3 aspectos fundamentales.: la globalización de los servicios, la expansión geográfica extraterritorial, y una competencia más intensa en las funciones de intermediación. Pero además, todos estos cambios tuvieron un común denominador: la tendencia hacia la configuración de la banca universal en las que nuestro país actúo modificando el papel, con la posterior reprivatización bancaria, que el estado debe desempeñar en relación con el sistema financiero. A partir de noviembre de 1988 el sistema financiero mexicano entró en una plena reforma en respuesta a la necesidad de conformar una economía más competitiva y eficiente. Esta eficiencia en el sector se da si existen márgenes estrechos en el sector externo (los que se traduce en la mejor conciliación posible de las aspiraciones de los ahorradores y de los usuarios financieros) y si el funcionamiento de los mercados de dinero y capitales es conducente a una buena asignación de los recursos disponibles, para la ampliación de la capacidad productiva.
A través de un proceso gradual, y relativamente corto en 1988 se otorgo a la banca libertada para determinar las tasas de interés y los plazos en sus operaciones pasivas, así como para invertir a discreción los recursos provenientes de estas operaciones, con los únicos requisitos de observar las disposiciones de la Ley Bancaria y mantener una razonable coeficiente de liquidez. Sin embargo, esta liberalización sólo abarco 14 meses y no hubiera sido posible en ausencia de una serie de medidas adoptadas en los ámbitos bancario y financiero y en el campo de las finanzas públicas. Destacan en estas medidas: la creación y consolidación de la banca múltiple, formación y desarrollo del mercado de valores, y la corrección básica del déficit fiscal. El régimen de la Banca Especializada al cual las Instituciones Crediticias estuvieron sujetas hasta mediados de los 70's implicaba una gama estrecha de relaciones tanto activas como pasivas.
En consecuencia desde el punto de vista de las Instituciones, la transformación de la Banca Especializada a Múltiple, ocurría con particular interés en los últimos años de la década de los 70's significando un gran avance y un principio de la liberación en la intermediación crediticia. Esta evolución dio lugar a la formación de Instituciones cuyos riesgos estaban más diversificados en relación con las instituciones especializadas y además se prestaba a una menor regulación. Además la formación de un mercado amplio de valores públicos era el punto medular para la liberación bancaria y esto tiene su razón de ser, ya que el sector público requería de grandes montos de crédito interno el cual tendría que venir de la Banca siendo esto una canalización obligatoria de recursos al sector público.
En México, los dos grandes pasos para la formación significativa de un mercado de valores públicos se dio a finales de 1975, con la expedición de la Ley del Mercado de Valores y, a principios de 1978 con la creación de los Certificados de la Tesorería de la Federación (CETES). La trascendencia de esta ley difícilmente se puede exagerar. Ya que antes de su expedición, las facultades de la Comisión Nacional de Valores tenía un régimen obsoleto, la regulación de las Bolsas deficiente y las obligaciones de los emisores poco precisas. Con esta nueva Ley, se da sustento al desarrollo de la infraestructura institucional del Mercado de Valores. Una vez establecida esta, los CETES fueron el apoyo básico y fundamental en la que se construyo el mercado de títulos públicos, los CETES fueron diseñados con un doble propósito: proporcionar al Gobierno Federal un doble instrumento que facilitara su financiamiento y proveerá al Banco Central (Banco de México) un medio para efectuar operaciones de un mercado abierto. En consecuencia el éxito de los CETES fue inmediato.
En poco tiempo adquirieron gran importancia en el sistema Financiero, ya que su rendimiento se convirtió en la tasa líder de mercado los cual a la fecha sigue imperando. Con esto los CETES eliminaron el crédito obligatorio de la Banca de Gobierno. En segundo lugar, al sanear las finanzas públicas facilita en forma notable la liberación de las funciones esenciales de la banca, pues en un marco de cuantiosos déficit fiscales era muy difícil para el gobierno rescindir el financiamiento obligatorio otorgado por las instituciones de crédito, para ello, la corrección de las finanzas públicas a partir de 1983 tuvo como principal beneficio preparar el terreno para construir un sistema más eficiente de intermediación crediticia. En relación al proceso de liberación de las tasas de interés bancarias, tienen en México una larga historia en los años 70's las tasas de interés estaban detalladamente reguladas tanto las pasivas como las activas, además cada tipo de institución especializada estaba sujeta a una diversidad de canalizaciones obligatorias de crédito, y de una de estas correspondía una tasa de interés máxima.
Este esquema era de gran complejidad, distorsionante y poco efectivo. Ya que cuando las tasas de interés pasivas comenzaban a experimentar aumentos se torno prácticamente inmanejable.
Esto da como surgimiento el concepto del Costo Porcentual Promedio (CPP) el cual otorgó una flexibilidad nunca antes vista en las tasas de interés activas. La regulación de estas fue removiendo gradualmente hasta que el final se limitó a ciertos renglones de crédito privilegiado como el de vivienda y el agropecuario.
Históricamente, la regulación de las tasas pasivas había estado motivado por dos elementos principales: el temor a la captación irresponsable y la preocupación concerniente al costo del crédito. La libertad de las tasas pasivas podía darse cuando se tuviera la confianza de que los intermediarios bancarios actuaran responsablemente. Se buscaba primero la solidez de las Instituciones informando de inmediato a la autoridad supervisora acerca de cualquier deterioro que eventualmente desapareciera para aplicar el remedio oportuno. A nivel internacional las tasas pasivas siempre se habían regulado estableciendo máximos y no mínimos.
Esto significaba que se habían regulado a favor de los usuarios del crédito, incluyendo al gobierno y en contra de los depositantes. Si bien los ahorradores protestaban en forma organizada, podían protestar de una manera por demás efectiva si destinaban sus recursos al consumo o los colocaban fuera del sistema financiero mexicano, ya que con esto era mejor gastar sus recursos que les daba mayores beneficios en relación con los intereses que les pagaba las Instituciones Bancarias, esta situación de alguna forma demérito el ahorro interno que era el motor que buscaba el gobierno para dejar la dependencia de los capitales externos y por otro lado aquellos que no participaban en el consumo encontraban mayores tasas de interés fuera del país. La ocurrencia de estos fenómenos ocurría después de lapsos prolongados de inflación, cuando el depositante había desarrollado una gran suspicacia respeto al rendimiento real que resultaría de una inversión en prospecto.
O sea que si la inflación se agudizada en periodos muy largos y las tasas reguladas se mantenían en niveles de interés bajo, surgían los mercados paralelos ya sea formales o informales que proporcionaban al ahorrador lo que el sistema financiero no les daba en rendimiento real. A mediados de 1988 se inicio una gran expansión del mercado crediticio informal. Este fue el catalizador del cambio largamente preparado hacia un nuevo régimen de intermediación bancaria, pues redujo considerablemente la eficacia de las medidas de restricción crediticia directa. El encaje legal y topes de crédito que Banco de México venía empleando, incidía únicamente sobre la actividad bancaria tradicional.
Fue bajo estas circunstancias la necesidad de liberar las tasas de interés pasivas y de los regímenes de canalización obligatoria de crédito para la banca. La finalidad fue crear un marco institucional que permitiera recuperar la banca su situación competitiva con el sistema financiero, y al banco central la capacidad de regular las operaciones tanto del sistema institucional como de los mercados informales. Simultáneamente, se expidió autorización para que los bancos pudiesen invertir los recursos libremente captados a través de la emisión de aceptaciones bancarias, con la única condición de observar las disposiciones legales aplicables y mantener un coeficiente de liquidez del 30%, al ser constituido por depósitos en Banco de México y/o valores gubernamentales.
Esta media dio lugar a un rápido crecimiento el saldo de las aceptaciones, ya que la banca pudo atraer nuevamente al mercado institucional a la intermediación que se operaba fuera de él, y además una fracción creciente de fondos captados a través de sus instrumentos tradicionales se orientaron hacia las aceptaciones. Este proceso dio como lugar al desencaje legal durante los últimos meses de 1988 y los primeros de 1989. Sin embargo resulto necesario acelerar aún más este proceso ya que la subsistencia del régimen anterior de canalización obligatoria del crédito, respecto de los instrumentos tradicionales de captación bancaria, seguía limitando la flexibilidad a la baja de las tasas de interés. Esto se explica porque en el anterior sistema de inversión obligatoria, la tasa de rendimiento de los recursos de la banca colocados en el Banco de México era igual al CPP más una sobreprima, esto establecía un piso a la tasa de interés, creando una tendencia a la baja de las mismas en el mercado financiero. Lo anterior se debía en parte a que el CPP nunca fue reflejo de las condiciones de mercado en su memento. Así pues fue conveniente llevar a su culminación el proceso de liberación de las tasas de interés bancaria, a fin de permitir que todas las tasas de mercado pudiesen reaccionar con mayor flexibilidad, de acuerdo a las condiciones de la oferta y la demanda de recursos preestablecidos. El primero de abril de 1989 se introducen dos grandes medidas: primero se amplio a los recursos captados mediante los instrumentos bancarios tradicionales el régimen de inversión y en segundo término se eliminaba la fijación por el Banco de México de las tasas máximas de interés pagaderas sobre los instrumentos bancarios tradicionales.
En forma paralela se determinó que los financiamientos al gobierno fueran canjeados en su totalidad pro valores gubernamentales. Además de acordarse de que las tasas de rendimiento para los depósitos de Banco de México se establecieran en función de la tasa corriente de los títulos de deuda pública. De esta manera se eliminó el antiguo régimen de inversión obligatoria para la banca dando lugar a un sistema financiero libre de restricciones institucionales dando una total fluctuación libre a las tasas de interés. Esta reforma obedeció a las reformas institucionales económicos de la micro y macroeconomía. Coadyuvando a reducir la volatilidad de las tasas de interés en los mercados de dinero. Las elevadas tasas de encaje legal que presentaba el esquema anterior, la banca disponía continuamente de altos montos de liquidez en estas circunstancias, la banca tenía el enorme poder para afectar las tasas a la alza. Esto se debía a la capacidad que en el transcurso del mes poseía la banca para atrasar o adelantar la compra de títulos en el mercado de dinero ya que gozaba de una gran libertad para mantener o retirar recursos colocados en Banco de México.
En 1989 se introdujeron reformas al marco institucional de gran importancia
Como son:
Ley reglamentaria del Servicio Público de Banca y Crédito.
Ley General de Organizaciones y Actividades Auxiliares del Crédito
Ley de Sociedades de Inversión
Ley General de Instituciones de Seguros
Ley Federal de Instituciones de Finanzas, y
Ley del Mercado de Valores.
Con el propósito de reestructurar el sistema financiero de fomento el Gobierno Federal se propuso en abrogar las disposiciones por las cuales se había creado el Banco Nacional Pesquero y Portuario, el FOGAIN y el FOMEX. En estas reformas en particular reconocían la existencia de nuevos instrumentos y canales de intermediación, reduciendo la regulación excesiva, redefiniendo el esquema de regulación y promoviendo una competencia mayor entre los diferentes intermediarios además de establecer bases firmes para la apertura de la economía en algunos servicios. En el ámbito especifico de la actividad bancaria, las reformas reconocían en particular, que la libertad de los bancos para establecer las condiciones y características de sus operaciones activas y pasivas constituía un factor necesario, más no eficiente, para propiciar la rentabilidad de largo plazo de las instituciones. Era además necesario, un manejo descentralizado de las decisiones operativas de la banca, así como una creación estructural de incentivos que favoreciera la buena administración de dichas instituciones.
Para ello, con el objeto de eliminar la posibilidad de que surgieran conflictos derivados del doble papel que tenía el gobierno como regulador y dueño de la Banca, las reformas otorgaban nuevas facultades a los Consejos Directivos, especificando sus responsabilidades en cuando a las políticas de captación, crédito, inversiones y a la definición de estrategias particulares.
Las reformas permitían la participación minoritaria de la inversión extranjera en el capital de los intermediarios financieros, a fin de promover su capitalización, de atraer tecnología más avanzada de vincular al sector con el resto del mundo y preparar a los intermediarios mexicanos para una mayor competencia futura. Con esta reforma buscaba el propósito de que el capital extranjero participara hasta del 34% del capital social adicional de la Banca Múltiple, a través de certificados de aportación patrimonial serie "C". Estos títulos suponían derechos patrimoniales pero muy limitados derechos corporativos entre los que no se incluía el derecho del voto en los Consejos Directivos.
Asimismo, se admitía el capital extranjero en el capital social de los almacenes generales de depósito, Arrendadoras Financieras, Empresas de Factoraje e Instituciones de Seguros y Fianzas, manteniendo a la inversión nacional siempre al menos el 51% del capital total de las citadas empresas. En las sociedades de inversión, sociedades operadoras de sociedades de inversión, los accionistas podían participar hasta un 10% del capital pagado.
Finalmente los socios extranjeros quedaron excluidos del capital ordinario de al banca múltiple, del capital de las Casas de Bolsa y Casas de Cambio, así como de las Sociedades Controladoras de Grupos Financieros no Bancarios. En materia de supervisión destacaron las reformas tendientes a fortalecer la inspección y vigilancia del funcionamiento de los intermediarios en el mercado de valores. La Comisión Nacional de Valores sustituyó a la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, como la entidad encargada de autorizar la organización y funcionamiento de las Sociedades de Inversión. Se creó la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, y se transfirió a las Comisiones Nacionales Bancarias, de Valores y de Seguros y Fianzas, la facultad de imponer sanciones administrativas a los intermediarios financieros, con el objeto de fortalecer la acción de dichas autoridades. Finalmente, para preservar la estabilidad financiera y garantizar el cumplimiento de las obligaciones contractuales de las Bolsas de Valores, de las Casas de Bolsa y de los Especialistas Bursátiles, dichas entidades estaban obligadas a constituir en el Banco de México un apoyo preventivo.
TRANSFORMACIONES DEL SISTEMA FINANCIERO.
En este capítulo nos referiremos a las transformaciones que sufren los
componentes del sistema financiero derivados del proceso de liberalización así, como inicialmente se aborda los cambios que sufre la banca mexicana desde su privatización hasta la crisis de 1995, del surgimiento del Fondo Bancario de Protección para el Ahorro (Fobaproa) y el de Venta y Valuación de Activos (VVA), cuya operación implica grandes retos para el saneamiento del Sistema Financiero. Además de mencionar brevemente las implicaciones políticas y el papel vigorizante y de importancia que juega el Congreso de la Unión con la autorización del nuevo paquete legal de reformas al sector financiero. A mediados de 1990 se envió al Congreso de la Unión la iniciativa de decreto para la modificación de los Artículos. 28 y 123 Constitucionales, con el que se daba respuesta a la situación urgente de cambio en el Sector Bancario. En las reformas propuestas, y finalmente aprobadas democráticamente por el Constituyente permanente, se buscaba que el estado dejara de desempeñar el papel de propietario mayoritario de las Instituciones de la Banca Comercial. La iniciativa presidencial se baso en la tesis de la reforma del Estado: "En las nuevas circunstancias del País, es necesario que los recursos público, la energía y el trabajo de la administración se dedique a sus fines propios". Adicionalmente en la misma iniciativa se hizo hincapié en la sanidad financiera de la banca. "Los Bancos se venden no porque estén mal, se venden porque la reforma del Estado no acepta recursos inmovilizados en el capital de los bancos, cuando prevalecen aún necesidades apremiantes en nuestra sociedad, y porque la rectoría sobre el sistema financiero se puede ejercer con los ordenamientos jurídicos vigentes". Con base a lo anterior se delinearon los principios que se tendrían que cumplir con la privatización de los Bancos, haciendo hincapié que estos fueron preparados durante el sexenio de Miguel de la Madrid y aplicados e incorporados en el sexenio de Salinas de Gortari.

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA REPRIVATIZACIÓN BANCARIA.-

Conformar un sistema financiero más competente y efectivo.
Garantizar una participación más diversificada y plural en el capital.
Vincular la actitud y la calidad moral de la Administración de los Bancos con un adecuado nivel de capitalización.
Asegurar que la Banca mexicana fuera controlada por mexicanos.
Buscar la descentralización y el arraigo regional de las instituciones.
Obtener un precio justo por las Instituciones, de acuerdo con una evaluación basada en los criterios generales homogéneos y objetivos para todos los bancos.
Conformar un sistema financiero equilibrado.
Propiciar las sanas finanzas.
El 25 de septiembre de 1990 se publicaron en el D.O.F. las bases generales del proceso de desincorporación de las Instituciones de Banca Múltiple, propiedad del gobierno Federal, así como el procedimiento del registro y autorización de interesados en adquirir títulos representativos del capital de las Instituciones Bancarias. El 5 de septiembre de 1993 dio inicio la entonces llamada primera convención de la banca reprivatizada, en esta se anticiparon profundos cambios en el sistema bancario, pues los nuevos banqueros debían enfrentar retos muy importantes. Recuperar las fuertes erogaciones que se habían realizado por la adquisición de los bancos, cifra cercada a los 12 mil m.d.d. Al mismo tiempo los retos implícitos para lograrlo requerían de la modernización de los bancos a través de las grandes inversiones de equipo, establecimiento de nuevos enfoques administrativos, tendientes a preparar a la gente para el funcionamiento de la llamada banca universa, y sobre todo el diseño y rediseño de nuevos productos para atraer al publico ahorrador.
Graciosamente esta nueva generación de banqueros toma el control financiero mexicano en el preciso momento en que la economía nacional inicia un letargo en la dinámica de su crecimiento.
Recuperar los créditos era cada vez más lento y difícil, pues los clientes, empresas o particular, sentían que el mercado interno se estrechaba y que el desempleo aumentaba. Paradójicamente su recuperación estaba atada a una salud financiera que no solo se deterioraba sino que se agravaba por el alto nivel de tasas de interés tanto de captación como las de otorgamiento de crédito. Así pronto la dificulta para recupera los créditos se empezó a reflejar con el crecimiento de una cartera vencida. Esta bola de nieve va aumentando por efecto de una desaceleración económica que afecto todos los ramos de la industria de tal forma que la cartera vencida de los 18 bancos privatizados en promedio siguió en aumento registrando desde 1993 el 7,3% de su cartera total.
Con esto la situación no permitía cumplir con los 8 principios fundamentales de la reprivatización, sino que constituyeron un síntoma del grave cambio económico que iniciaba en nuestro país. Las consecuencias de esta desaceleración economía se dejaron sentir en la falta de liquidez de los bancos y por lo tanto en la productividad de las empresas. Las razones financieras que mostraban los principales bancos reprivatizados eran alarmantes, se requería inmediatamente reiniciar una capitalización para la que las razones de solvencia de los grupos bancarios cumplieran con los principios legales. Por lo tanta la actividad bancaria puso en evidencia los problemas estructurales de la economía mexicana, toda vez un 63.3 de la captación total de la banca comercial durante 1992 se realizó en el D.F., seguida muy lejos por 5.5% de Nuevo León y 4.8% de Jalisco. Durante 1993 no hubo cambios importantes, y esto da por medida que el rubro del empleo se siguió observando una contracción en el personal del 3.3% o sea que estos bancos privatizados lejos de cumplir con las medidas económicas de empleo influyeron en un creciente índice promedio de. 3.2% de total de empleados despedidos por año, en este año de 1993 año en que se elevan los índices de cartera vencida con lo cual algunos bancos cayeron con menos del 10% de capitalización quebrantando los ordenamientos jurídicos y el espíritu de la reprivatización bancaria entre los principales Bancos que cayeron en esta situación fueran: COMERMEX (hoy INVERLAT), BITAL, MEXICANO (hoy SANTANDER), UNIÓN (banco intervenido) PROMEX, MERCANTIL PROBURSA (hoy BILBAO VIZCAYA), CONFIA (hoy CITY BANK), BANPAIS, BANCRECER, ATLÁNTICO (hoy BITAL).
El crédito en nuestro país para esos días mantenía su tendencia al encarecimiento con tasas promedio del 30% superiores en más de 2 veces a la de E.U. y CANADA, al contabilizar el costo por el deslizamiento cambiario.
En E.U. con tasas de captación entre 3.5 y 6& para fondos federales (Federal funds) y tasa prima (Prima rate) el crédito se eleva entre 10 y 11% si se le aplica el desliz cambiario. Algo similar recordemos ocurrió en Canadá, en donde estaba entre el 10 y el 11%, con una tasa de captación del 6.3%. Aún así cabe hacer notar que se dio entrada y autorización a nuevos bancos como fuera AFIRME, ATOYAC y BANSI, INTERESTATAL, INTERACCIONES, INBURSA, CAPITAL INDUSTRIAL, PROMOTOR DEL NORTE, BANCO INVEX, BANCO DEL SURESTE, BANREGIO, ALIANZA, MIFEL, BANCO DEL BAJIO, BANCO INDUSTRIAL Y BANCA QUADRUM.
En total 41 Instituciones Bancarias operando en México con un capital contable cercado a los 71 mil m.d.p. y activos totales superiores a los 12 m.d.d. que significan una tercera parte del PIB en contraste con la protección iniciara a los bancos en el rubro bursátil hubo mayor flexibilidad, ya que los norteamericanos ny canadienses podía incursionar hasta en 20% entre 1994 y el año 2000 comenzando con el 10% a que tuvieron derecho desde el primero de enero de 1994.
Más flexible que la de las Casas de Bolsa seria la apertura para las Factoraje en el caso de la primera se podrán establecer sociedad de conversión con mexicanos aumentando su participación accionaria de 30% en 1994, al 51% en 1998 y al 100% para el año 2000. Estas compañías no estarían sujetas al limites de participación en el mercado. Mas aun, las compañías aseguradoras que ya estaban asociadas con mexicanos podían tener el 100% de las acciones de una aseguradora en México desde 1996. Desde un punto de vista técnico el problema central de la banca tiene que ver con la cartera vencida, sin duda, esta variable bancaria refleja los estragos de la más grave depresión económica de nuestro país, con los efectos nefastos del más agudo desaste financiero hasta ahora conocido en México. Con ellas han surgido novedosas formas de organización y acción ciudadana que en no pocas ocasiones ha desembocado en un clamor por la reordenación del país hacia una nueva estrategia de desarrollo económico incluyente de la mayoría de los mexicanos.
Hay que reconocer que a veces tiende a hablarse de tan espinoso asunto como si este hubiera nacido en la devaluación de 1994. En realidad vale la pena recordar que el crecimiento vertiginoso de las carteras vencidas arranca desde 1989 para alcanzar niveles críticos y desastrosos a partir de 1991 cuando el índice de morosidad (cartera vencida/cartera crediticia total) rebasa en los limites considerados aceptables en las practicas bancarias internacionales y específicamente en los acuerdos de Basilea que establece un índice de morosidad del 3.5% como máximo aceptable.
Al instrumentarse el plan de estabilización este índice de morosidad ya había doblado el rango establecido y dos años mas tarde los había triplicado. Por ende, este índice de morosidad de la banca mexicana se disparó hasta casi sextuplicar en el primer mes de 1996 la norma internacional. Pero hay más: el índice de morosidad resultaba considerablemente mayor si su medición se ajustaba a los criterios internacionales que contemplan como adeudos en mora no solos los documentos vencidos no pagados sino el monto total de los adeudos de clientes con pagos incumplidos. Así se inició en el sistema bancario una verdadera revolución contable con el objeto de homologar con los principios contables de E.U., la presentación de los balances de las entidades financieras de México, además de asegurar su transparencia y facilitar la comparabilidad internacional de las estadísticas oficiales del sistema financiero.
Para apoyar a los Bancos ante la crisis provocada por la devaluación del peso y la abrupta alza de las tasas de interés, las autoridades crearon el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA). Mediante este mecanismo se ha apoyado a muchas instituciones en forma directa y otras a través del programa de capitalización temporal (PROCAPTE). Por medio del Procapte se adquirieron obligaciones subordinadas convertibles forzosamente en acciones en caso de aquellas no fuera cubiertas dentro de determinados plazos. Adicionalmente, con el fin de introducir el proceso de capitalización de la Banca Mexicana, se puso en marcha un programa de este tipo mediante el FOBAPROA, que comprendió cartera debidamente aprovisionada, en razón inicial de hasta 2 pesos de cartera por cada peso de capital adiciona invertido en los Bancos.
El FOBAPROA compró cartera de los Bancos por medio de un pagaré capitalizable a un plazo de 10 años, financiado por las mismas instituciones financieras y avalado por la federación. Bajo este esquema se propicio la capitalización de los Bancos y como resultado de estas dos medidas, el FOBAPROA se hizo de activos que en valor bruto ascienden a los 650 mil m.d.p.
De hecho no se transmitieron a FOBAPROA los créditos como tales, sino de recibir el producto de la cobranza. La intención del FOBAPROA es que la responsabilidad y las decisiones para la administración de los créditos estén a cargo de los Bancos. Así, se tomaron medidas las cuales FOBAPROA concentrará su labor en la supervisión de la gestión de la cobranza y asegurarse de que los Bancos tengan en todo momento los incentivos adicionales para administrar y cobrar adecuadamente la cartera. Desde luego, estos créditos también pueden ser vendidos por valuación y venta de activos (VVA).
Además el Fondo Bancario es accionista de Bancos que a su vez son titulares de créditos. También en este caso es necesario supervisar la gestión de la cobranza que esta realizada por intermediarios. Existieron otro tipo de recursos con la finalidad de sanear la situación financiera que presentaban los Bancos por concepto de otorgamiento de créditos de gran valor, muchos de los cuales sirvieron de base para la infraestructura nacional, por ejemplo el saneamiento de autopistas, de tal manera que el Gobierno haciendo gala de un esfuerzo saneó muchos de estos créditos con recursos del Banco Mundial y del Banco Interamericano de desarrollo.
Debemos preguntarnos de porque los banqueros hoy en día tienen sus grandes temores en continuar prestando dinero bajo las condiciones inciertas de una estabilidad económica que según el Gobierno Federal grita a los cuatro vientos y presume de gran habilidad en el panorama internacional, cuando los resultados del desarrollo social, infraestructura nacional, favorecimiento a la inversión privada y no especulativa han marcado los grandes sesgos en que la economía nacional sigue sin dar vistas de poder lograr una consolidación económica o al menos recuperar los índices económicos que se mantenían hasta antes de la devaluación de 1994. Si bien es cierto, que el contexto internacional ha influido en que la economía mexicana absorba estos golpes y se vea deteriorada para alcanzar una recuperación equilibrada y pronta, también es cierto que no hay que olvidar que factores tan importantes como el mercado, no han logrado repuntar debido a que la mediana y pequeña industria desde 1994 a la fecha ha venido cayendo y por lo tanto ha causado el deterioro del desempleo.

TENDENCIAS DEL SISTEMA FINANCIERO.
En este último capítulo se analizan los efectos más importantes que ha tenido el proceso de globalización sobre el sistema financiero en el ámbito mundial y sobre todo en nuestro país. En tal sentido, el proceso ha generado una mayor movilidad de capitales, lo cual colateralmente ha representado: una mayor interdependencia entre los mercados; la tendencia a la igualación de las tasas de los activos considerados como sustitutos entre diferentes países y la concordancia de la política económica mundial. Por otro lado, se observa una mayor desintermediación de los agentes tradicionales del manejo monetario. Uno de los efectos más importantes del proceso de globalización financiera ha sido la paulatina y cada vez más importante expansión del flujo de capitales a nivel mundial, la cual ha dinamizado no solo la actividad del sistema bancario, sino también la del sistema bursátil. La actividad bancaria Internacional ha esta sustentada en lo que se denomina como el "Sistema Bancario Internacional", compuesto fundamentalmente por las operaciones externas de los Bancos Nacionales y las actividades de los mercados extranjeros no regulados o euromercados.
A partir de 1983, los préstamos del Sistema Bancario Internacional crecieron en forma acelerada. De una cifra de 170 m.d.d. de este año, ascendieron a 820 m.m.d.d. en 1989, concentrándose el 70% de estos recursos en los países industrializados. Los Bancos Japoneses por su parte, mostraron el comportamiento más dinámico dentro del sistema, pues sus tasas de crecimiento promedio anual entre 1983 y 1987 fueron superiores al 100%. Este comportamiento se encuentra relacionado con un conjunto de factores peculiares al proceso Japonés, tales como la desregulación de su sistema financiero durante los últimos años, la alta especialización del sistema bancario, las elevadas tasas de ahorro de su población, y, contrariamente a la mayoría de los países industrializados, los crecientes y continuos superávit en la balanza de pagos. Otra característica asociada con el proceso de globalización del Sistema Bancario es que las actividades de préstamo de la mayoría de los Bancos se concentraron en ofrecer una amplia gama de facilidades crediticias a Bancos de otros países. Como resultado de ello, se incrementaron sustancialmente las operaciones bancarias, pues pasan de una cifra de 973 m.m.d.d. en 1980 a 4,025 millones en 1990. El proceso de globalización financiera mundial, asociado principalmente a la difusión de la información financiera de los diferentes mercados de capitales, ha provocado una mayor interelación entre los comportamientos de los mercados de valores más importantes a nivel internacional, de manera que los sucesos que alteran el comportamiento de un mercado en particular repercuten de inmediato en resto de los mercados del mundo.
Existen investigaciones psiconométricas que han demostrado el grado de interelación internacional de los índices de precios y cotizaciones de los diferentes países, los cuales se han incrementado sustancialmente después de octubre de 1987.
La gran movilidad Internacional de capitales y el grado de sustitución de activos denominados en diferentes monedas, producto de la reducción de los niveles de riesgo en los Mercados Financieros, y del proceso de desregulación y eliminación de un conjunto de controles existentes, han provocado una de las tendencias más claras a la igualación a las tasas de interés entre los activos financieros sustitutos de los diversos mercados del mundo. En este sentido y bajo una situación de tipos de cambio flexibles, las tasas de interés nacionales convergen con las internacionales, corregidas por una prima bancaria equivalente a la devaluación esperada por los agentes económicos. Hay factores estructurales que limitan la posibilidad de aprovechar los beneficios de la globalización financiera y de estos los más importantes y que apremian su atención para efecto de que nuestra economía nacional alcance los niveles de recuperación económica son: el reducido nivel de ahorro interno, las distorsiones provocadas por la crisis de 1994, las desviaciones entre la regulación y las sanas prácticas de la regulación de algunos intermediarios, la escasa cultura bursátil entre inversionistas y emisores y el verdadero combate contra el lavado de dinero.
Es importante que el análisis de los montos que se encuentran financiados y bajo auditorias que hoy en día se llevan a cabo al FOBAPROA arrojen los resultados esperados para efecto de aliviar la tensión que causan los montos contenidos en este fondo al sistema financiero del país y al mismo tiempo determinar el papel del criterio económico que establezca el gobierno Zedillista ante el entorna nacional. No cabe duda que el costo económico que significará el salvamento del sistema bancario tal y como se expuso en el Capítulo Tercero de este análisis va a redituar en una carga muy pesada para la población mexicana, ya sea que se reconozca como una deuda pública interna por parte del gobierno o no, el Congreso de la Unión seguramente está consciente que esta es una gran oportunidad para el juego político y electoral de las próximas elecciones del año 2000, pero sin lugar a dudas la población mexicana está viendo con asombro lo que le esta costando y les costará haber entrado a un proceso democrático nacional, ya que a final de cuentas: los juegos políticos electorales, el influyentismo de los grandes personajes políticos de nuestro país, la caída estrepitosa de la pequeña y mediana industria, y los miles y millones de dólares que han salido del país no son otra cosa mas que los claros índices de las llamadas crisis recurrentes que el país ha vivido en los últimos 20 años y que sin duda recibirá un milenio y si no es que más de un siglo que continuaran estas crisis recurrentes.
El costo nos queda claro que es no solamente uno aunque integrado por una multiplicidad de factores económicos, políticos y financieros. Y este costo es el gran costos social que el pueblo mexicano no podrá tolerar más porque ha llegado a su término el esperar como se nos ha prometido y se nos prometio durante estos últimos 20 años el fabuloso desarrollo de una vida social y económica, más justa y equitativa para la población de nuestro país. Todo esto sin duda ha limitado como se dijo anteriormente las posibilidades de aprovechar las ventajas de la globalización mundial, ya que si por un lado el grado de desarrollo económico que se crea en el sistema financiero, al igual que en cualquier otro sector industrial, la necesidad de cambios tecnológicos o en su defecto la necesidad de adaptar innovaciones tecnológicas que permitan el desarrollo el mercado financiero a la par con la economía en su conjunto. El reducido nivel de crecimiento económico observado en México durante la época de los 80's aunado a la política económica dirigida a estabilizar la economía, significaron cierta sumisión del sector financiero al financiamiento rápido del sector público.
En este sentido, los cambios regulatorios de finales de la década de los 80's y principios de los 90's determinaron, en gran medida, nuevas necesidades para el sector financiero, referidas básicamente a la necesidad de mayor eficiencia del sistema en su conjunto y la incorporación de nuevas figuras e instrumentos financieros que no necesariamente evolucionaron como se esperaba. Así vale la pena recordar el caso de las Sociedades de Ahorro y Préstamo o el de las Uniones de Crédito.
Así como el proceso de globalización conlleva beneficios para el país, es importante analizar las tendencias negativas que estos presentan bajo el ambiente económico que prevalece hoy en día. Durante el periodo 1974-1982 la fuga acumulada, medida como el flujo de capitales a corto plazo ascendió a 32.7 mil m.d.d., equivalente a cerca del 40% de la deuda bruta.
Este fenómeno se explica por la conjunción de factores de expulsión y atracciones de capitales. De los primeros cabe considerar que son derivados de la política económica instrumentada en México y referido a la sobre valuación del tipo de cambio, la falta de incincentivos al ahorro interno debido a la generación de tasas de interés reales negativas y a factores de riesgo político, las cuales produjeron en gran medida la restricción del sector financiero, obligando a los inversionistas a buscar en el extranjero tasas superiores de rendimiento.
Por último el riesgo político y la política económica se deriva de la falta de protección a la propiedad de los activos (como se comprobó con la estatización de la Banca) así como el riesgo de intervención gubernamental en el mercado financiero. A consecuencia de ello los inversionistas buscaron en los mercados internacionales mayor seguridad a sus capitales. Otro efecto negativo de la globalización financiera es que al avanzar la tecnología y la regulación más flexible dio lugar a una exposición de delitos como el lavado de dinero. En Europa prácticamente existe una red muy efectiva contra operaciones sospechosas de las cuales hemos sido testigos como los que nos mostró el Gobierno Suizo con el caso de Raúl Salinas de Gortari.
En nuestro país se elaboro el manual de operación para prevenir y detectar operaciones con recursos de procedencia ilícita en el mercado financiero mexicano, al cual deberán ceñirse cada banco, casa de bolsa o cualquier otro intermediario financiero, con el fin de reportar sistemáticamente las operaciones relevantes o sospechosas que pudieran involucrar el lavado de
dinero. A través de este manual, la Banca estará obligada a identificar al cliente cuando la operación supera el equivalente a los 10 mil dólares, y se exceptúa él deposito que emplean empresas establecidas que tengan cuentas con la institución para realizar pagos de nómina.

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